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La incorporación de las tierras del pacÃfico norteamericano a la monarquÃa hispánica
polÃticas y disputas
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Nuestro interés por el estudio de los inmensos territorios, que en su dÃa conformaron la América Hispana no resulta ser algo novedoso ni fruto de la casualidad, puesto que hace ya más de dos décadas que comenzamos nuestro acercamiento a esa temática, fruto de la cual han sido numerosas las publicaciones que han visto la luz, además de otras actividades cientÃficas, a las que se suma ahora el trabajo de investigación que tienes en tus manos, estimado lector. En esta obra, que ha sido construida fundamentalmente desde los documentos almacenados en varios archivos históricos y bibliotecas cientÃficas, españolas y americanas, hemos profundizado en el análisis -una vez más- de los ya numerosos testimonios de aquellos que protagonizaron de primera mano esas gestas, documentos en donde se muestra la realidad y no la ficción o adulteración, de unos hechos históricos que impregnaron todo aquello que representó durante siglos la empresa americana, desde su descubrimiento al traslado de la cultura castellana al Nuevo Mundo, pasando por el Derecho Indiano, la erección de localidades o infraestructuras de naturaleza diversa, y terminando por las expediciones náuticas de la Armada o las relaciones reales con la población aborigen americana. Para ello, siempre hemos mantenido el principio inquebrantable de que la exigencia como investigadores, nos demandaba realizar una obra que fuese siempre fiel a cuantos acontecimientos históricos vinieron a suceder y, paralelamente y al menos en la medida de lo posible, desmontar unos relatos irreales que tradicionalmente fueron elaborados por los enemigos de la MonarquÃa Hispánica, luego materializados en lo que conocemos como Leyenda Negra. Una Leyenda Negra que siempre hemos calificado como antiespañola y que, por desgracia, todavÃa hoy en dÃa la encontramos presente, tanto en tierras de España como fuera, en ciertos discursos populistas, unos movidos por malicia y otros, simplemente, por ignorancia. Quizá por ello, hace ya años que afirmamos, sin ningún tipo de pudor, que la Humanidad hoy serÃa muy distinta sin la más que positiva aportación realizada por la MonarquÃa Hispánica, a lo largo de esos siglos de presencia en todos los continentes habitados del planeta. En este obra, centrada preferentemente en la segunda mitad del siglo XVIII, se va a analizar -desde la información que nos transmiten de primera mano los miles de documentos históricos que hemos manejado- ese extenso conjunto de actuaciones polÃticas, cartográficas, cientÃficas, diplomáticas y militares desarrolladas en el área del PacÃfico Norteamericano, en donde la MonarquÃa Hispánica tendrá que afrontar el enorme reto de materializar su presencia y control de unas tierras que, el menos en principio, se suponÃa españolas frente a las pretensiones expansionistas de británicos, rusos y de unos Estados Unidos recientemente independizados. En esa inmensa gesta, los súbditos del monarca español serán los primeros europeos en pisar unas casi infinitas tierras, entrarán en contacto con la población aborigen, erigirán nuevas localidades en la que fuese llamada Alta California, se enfrentarán a las tempestades, al frÃo de Alaska o fijarán las primeras fronteras con otras potencias, interesadas en controlar parte de ese descomunal y en gran medida inexplorado territorio. Con todo, tras ese inmenso reto de movilización de recursos humanos, polÃticos y económicos, en apenas unas décadas llegarÃa el colapso de España en tierras de la América Septentrional. El primer elemento coadyuvante fue sin duda alguna una hacienda a veces exhausta, que impidió un control eficaz del territorio más septentrional. El segundo enlaza directamente con una polÃtica ciertamente nefasta por parte de los que dirigÃan la MonarquÃa, que habrÃa de concluir en la década de los noventa del siglo XVIII, con las conocidas Convenciones de Nootka. El tercero, no menos importante, fue el déficit humano al servicio del monarca español, que fuese a poblar esos presidios de frontera que se erigieron y se preveÃa constituir. El cuarto, el más grave de todos habrÃa de acontecer poco tiempo más tarde, ya a inicios del siglo XIX, con la pérdida de esas tierras en un proceso de independencia que harÃa que la presencia de España en el Continente Americano ya solo fuese parte de la historia.
