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Vamos a asistir al relato de 187 horas de tiempo para contar y para “fondear†en la memoria a la búsqueda del final. 187 horas recuperando la imagen de la mujer amada y deseada, del padre odiado y buscado, de la maÂdre vÃctima ¿de qué?, 187 horas de diálogo con quien hace de juez de la cordura mental, de diálogo con el inÂterlocutor que tiene en su sabidurÃa el poder de diagÂnosticar lo que está bien y lo que está mal. Alguien a quien poder espetarle: “Si yo no quiero seguir viviendo ¿a quién le importa?â€. 187 horas para asistir a la habiliÂdad de ir tejiendo diálogos con unos y otras, monólogos, pensamientos hacÃa el afuera que se anuncian en el prinÂcipio: “Todo perfectamente organizado, precisión suiza en cada uno de los movimientos que me han traÃdo hasta aquÃ; estarÃas orgulloso de mÃ.â€